La conservación del medioambiente, el respeto y el fomento de los valores sociales y culturales de su entorno y el desarrollo económico sostenible de las comunidades en las que opera, son las claves de un hotel sostenible.

El uso responsable de los recursos es la clave que permitirá que el turismo siga siendo un importante motor económico en el futuro. En este contexto, el hotel eficiente es el primer paso hacia una industria turística sostenible.

Un hotel sostenible es aquel que busca la integración de los valores y principios asociados al desarrollo sostenible en todos sus procesos de negocio, así como en la relación con todos los actores implicados en su actividad.

La responsabilidad corporativa de un hotel, en materia de sostenibilidad medioambiental, deberá contribuir a la protección y mejora de su entorno, utilizando las mejores prácticas disponibles y la innovación tecnológica para minimizar los impactos negativos de sus actividades con actuaciones orientadas a reducir las emisiones de CO2, optimizar los consumos de agua y energía, mejorar la calidad de los vertidos y gestionar los residuos de forma eficaz.

Su compromiso con el entorno socio-cultural deberá contribuir al desarrollo económico sostenible de las comunidades locales, con una especial atención a los colectivos más vulnerables, y respetar y fomentar su cultura, tradiciones y valores.

Además, deberá fomentar la conciencia de sostenibilidad entre sus empleados, clientes y proveedores para lograr su cooperación.

Las claves de la hotelería sostenible

Arquitectura sostenible 

La arquitectura sostenible es aquella que asegura la calidad ambiental y la eficiencia energética de un edificio durante todo su ciclo de vida, desde su fase de diseño y construcción, hasta su fase de mantenimiento y derribo, en base a los siguientes criterios:

  • La adecuación del diseño a las condiciones climáticas y ambientales de la zona: integración en el entorno, ubicación y orientación, morfología, distribución, envolventes, asoleamiento, climatización natural (sistemas de captación, de inercia, de ventilación).
  • La selección de materiales y sistemas constructivos respetuosos con el medioambiente: materiales de bajo impacto ambiental, materiales certificados.
  • La instalación de sistemas de captación de energías renovables (solar térmica, fotovoltaica, biomasa).

Uso eficiente de los recursos: energía y agua

A las medidas pasivas, ya implementadas en el proyecto arquitectónico, se suman una serie de medidas activas, destinadas a conseguir la máxima reducción en la demanda de energía y de agua, lo que se traduce en una disminución considerable de las emisiones de CO2 y en un ahorro significativo de costes.

  • Sistemas de domótica, que aportan servicios de gestión energética, control de consumos, seguridad, bienestar y comunicación.
  • Instalaciones de alta eficiencia energética de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación.
  • Instalación de elementos que contribuyan al ahorro del agua en habitaciones, cocina, lavandería: aireadores y reductores de caudal en grifos y duchas, sistemas de doble descarga en inodoros.
  • Recuperación y reutilización de aguas grises para riego o recarga de inodoros.
  • Controles de mantenimiento preventivo y correctivo que garanticen la eficiencia de las instalaciones.
  • Uso de energías renovables (en caso de contar con las instalaciones adecuadas).

Eco-proveedores: productos y servicios respetuosos con el medio ambiente

  • Elección de proveedores, contratistas y colaboradores que compartan los valores y principios asociados al desarrollo sostenible y gestionen sus propios negocios bajo estos mismos principios.
  • Uso de productos de limpieza biodegradables, alimentos procedentes de agricultura ecológica.

Gestión selectiva de residuos y reciclaje

  • Evitar la “compra de residuos” (envoltorios y envases que dificultan o imposibilitan el reciclaje).
  • Gestión selectiva de los residuos más tóxicos y contaminantes: aceites vegetales de la cocina, tóneres y cartuchos, y los residuos derivados del mantenimiento del edificio (bombillas y fluorescentes, pilas, residuos eléctricos, mobiliario, residuos de limpieza, pinturas…).
  • Fomento del uso de materiales reciclados.

Desarrollo sostenible de la economía local

  • Contribuir al desarrollo de la economía local sostenible mediante la contratación y compra a proveedores y productores locales siguiendo los criterios del comercio justo.
  • Velar por unas condiciones laborales dignas y favorecer la integración de personas con capacidades diferentes y la no discriminación.

Puesta en valor y conservación del entorno natural y de la identidad y el patrimonio cultural local

  • Turismo experiencial basado en un intercambio cultural con la comunidad local y un encuentro armónico con la naturaleza.
  • Defensa de los derechos humanos y sociales de las comunidades locales.
  • Mantenimiento, conservación y limpieza del entorno.
  • Protección y recuperación de espacios naturales de alto valor ecológico y de especies amenazadas o en peligro de extinción.
  • Voluntariado corporativo.

Concienciación y formación de los empleados

  • Campañas de sensibilización.
  • Formación específica en materia de sostenibilidad para cada colectivo de la empresa.
  • Publicación de un manual de buenas prácticas.
  • Programas de incentivos.

Sensibilización y colaboración de los clientes

La existencia de una política medioambiental en un establecimiento hotelero es un activo intangible que da prestigio e incrementa su reputación. Las campañas de sensibilización dirigidas a los clientes pueden convertirlos en colaboradores y protagonistas de las mejoras medioambientales, ya que muchos de los impactos negativos están directamente relacionados con su comportamiento.

  • Publicación de un manual de buenas prácticas.
  • Campañas de concienciación.
  • Oferta de movilidad sostenible (bicicletas, recarga de vehículos eléctricos).