Si bien las fiestas son un momento especial al representar la cita del año donde nos encontramos con los nuestros, provocamos la ilusión de los más pequeños y nos damos sorpresas inesperadas, parece que las Navidades son también la excusa perfecta para olvidarnos de nuestro medio ambiente…

En estas fiestas el 40% de los alimentos terminan en la basura. Los cultivos tropicales como los langostinos y las piñas son poco sostenibles y ello no está en el conocimiento del consumidor. Asimismo, las velas contienen parafina, un producto derivado del petróleo que causa alergias y produce más hollín, ademas de perfumes fuertes que también pueden ser perjudiciales para la salud. Sin olvidar los propios juguetes, donde el 70% de su venta anual se produce en Navidad y entre el 5% y el 6% de los residuos urbanos son juguetes y pequeños aparatos electrónicos y sólo el 3% acaban en plantas de reciclaje. Muchos de los juguetes necesitan además pilas para funcionar: en Navidad se consume el 40% de las pilas de todo el año. Una sola pila de botón puede contaminar 600.000 litros de agua, el líquido que beben cuatro personas en toda su vida.

En el terreno urbano, a pesar de que muchas ciudades se han subido a la solución del LED, las luminarias de Navidad que nos inspiran tanto a salir de compras y disfrutar de una tarde de frío, provocan un gasto extraordinario en la ciudad de 3,6 millones de kW , la módica suma del consumo de  unos 1.200 hogares.

Por ello, cualquier iniciativa individual  que surja desde la perspectiva sostenibilidad puede tener un gran impacto en nuestro tradicional comportamiento navideño.

Alimentación de Navidad 

Una forma de ser más sostenibles con el medio ambiente es consumir productos frescos de mercados locales, reduciendo el impacto en su distribución al requerir logística de cercanía además de que reducimos el empaquetamiento que conllevan. El hecho además de comprar productos no envasados es una alternativa que nos lleva a conocer los mercados de nuestra zona o barrio y que ayuda a un menor impacto medio ambiental eliminando residuos innecesarios. Además, tener una cena o comida de Navidad con productos orgánicos contribuye a la salud del consumidor y al apoyo de la economía local.

El hecho de consumir productor de temporada, es decir de invierno, es también un grano de arena más.

Árbol, luces… la decoración como contribución a la reducción de consumo y residuos

Elegir la decoración de navidad debería además tener un componente de imaginación. Por qué elegirlos cuando los podemos construir nosotros? En el siguiente blog se muestran algunas ideas originales de cómo reutilizar algunos productos para generar unas decoraciones de Navidad únicas: http://ecoinventos.com/adornos-navidenos-reciclados-para-tu-arbol-de-navidad/

Evitar el acebo y el musgo es bien conocido, sin embargo, en algunas ferias de navidad todavía lo venden. El primero de ellos está en peligro de extinción y el musgo es un elemento necesario en la naturaleza ya que ayuda a conservar el suelo y permite la germinación de las semillas.

El más ecológico es el abeto natural, además cuidándolo bien puede durarnos mucho tiempo siempre y cuando lo reguemos de forma frecuente, lo alejemos de fuentes de calor y le aportemos tierra suficiente para que tenga nutrientes. Pero si nos cansamos pronto de él siempre existe la posibilidad de transplantarlos o que sea aprovechado como abono. Muchos Ayuntamientos cuentan con dispositivos de recogida de árboles.

Los árboles artificiales son menos ecológicos, la mayoría de ellos son de plástico, por tanto su producción es más contaminante aunque la ventaja es que si los cuidamos bien pueden durarnos muchos años.

Regalos, un ejercicio de concienciación. 

El concepto de los regalos debería convertirse no en un ejercicio de cantidad, sino de calidad. Muchos niños valorarían más lo material si precisamente en estas fechas se limitara la cantidad de regalos que se les ofrece: Papá, los Reyes, los tíos, los abuelos, los primos, los padres… recibiendo así una cantidad innombrable de regalos. Asimismo, los juguetes suelen tener un alto impacto medio ambiental por lo que a veces, deberíamos pensar en si valdría más la pena regalar una salida al campo con ellos o si regalarles el último súper héroe o la muñeca.

Comprar en cooperativas de comercio justo o empresas que generan productos sostenibles son opciones que existen y que deberíamos tener más en cuenta. Aquí se muestran algunos tips para los más curiosos:

justoaki

Zapatillas sostenibles

Unas zapatillas fabricadas en España, 100% biodegradables –y ecológicas desde el algodón y el caucho natural hasta la caja, hecha de cartón reciclado– y para cuya fabricación no se ha empleado ningún producto de origen animal.

www.justoaki.es

freitag

Bolsos Freitag
Los hermanos Freitag, dos diseñadores gráficos suizos, quisieron crear un bolso resistente a las inclemencias del tiempo, y no se les ocurrió mejor idea que reciclar las resistentes lonas de los camiones. Sus modelos de bolsos son hoy una pieza reputada por su inconfundible diseño y su máxima durabilidad.
www.freitag.ch

Bicicleta Bambú Campos Bikes
Duradero, resistente… y sostenible. El bambú es uno de los materiales más sorprendentes que existen. Entre sus muchas aplicaciones, cada vez más marcas apuestan por utilizarlo como materia prima para construir el que, por otra parte, es el vehículo más respetuoso con el medio ambiente. Es el caso de la pequeña firma zaragozana Bambú Campos Bikes, formada por un padre y un hijo apasionados de las bicicletas y la ecología.
www.bambucamposbikes.com