La vegetación submarina española, que cuenta con 1.600 km de extensión, cuenta por fin con documentación y cartografía de su ecosistema. Por primera vez, se ha realizado la contabilización, estudio de diferentes especies vegetales y cartografía de esta magnífica flora submarina.

Este documento realizado por más de 80 autores y 30 instituciones, entre ellas ONGs e instituciones públicas y privadas, tiene por nombre Atlas de las Praderas Marinas, un nombre a la vez inspirador y que refleja la extensión de esta vegetación. De tipo angiospermas, estas “praderas” son una importante parte de nuestro ecosistema, pero que había sido dejada de lado hasta ahora.

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La magnitud del trabajo no sólo se basa en la cartografía de esta tipología de vegetación en España, sino que también es pionera en toda Europa. Gracias a la investigación llevada a cabo y a la publicación de este Atlas se abre la necesidad de estudiar los fondos del mar vegetales, para así poder conocer más a fondo qué flora configura los mares de Europa.

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Estas praderas submarinas no son únicamente interesantes por sus propiedades vegetales, sino que son las responsables de muchos efectos de las aguas del Mediterráneo. Por ejemplo, la responsable de las aguas cristalinas de las Islas Baleares es una variante de estas angiospermas, llamada pradera posidonia.

Estos campos submergidos, como muchos otros elementos que conforman la faz de la tierra, están en peligro de extinción, puesto que los vertidos de petróleo y otros elementos en el mar provocan la muerte de estas plantas. Siendo un elemento importante del ecosistema marino, es necesario proteger a las praderas marinas. Y una de las mejores soluciones para poder hacerlo es informar de su existencia.