La Garriga de Castelladral es un hotel de cuatro estrellas situado en plena naturaleza, a una hora de Barcelona. Después de muchos años de rehabilitación, la masía del siglo XIX, que antiguamente había albergado un cultivo extenso de aceite y producción de vino, ha reabierto sus puertas para ofrecer una experiencia diferente a sus huéspedes basada en la conexión con la naturaleza.

El hotel tiene 14 habitaciones, cada una de ellas decoradas con un gusto excelente y a medida de las necesidades de sus clientes. La arquitectura de todas las estancias ha querido respetar las tradicionales formas del edificio, para así permitir contemplar la historia del lugar. Las habitaciones son espaciosas y luminosas, permitiendo desconectar de la frenética vida de la ciudad. Todos los detalles han sido cuidados al máximo, como lo muestra por ejemplo la decoración. Cada habitación tiene una pieza de arte realizada por artistas de la zona que decora la estancia, y los tejidos son seleccionados uno por uno, asegurando que su producción es sostenible.

La rehabilitación del edificio se ha llevado a cabo de manera sostenible. La Masía La Garriga se construyó, hace centenares de años, con materiales de la zona, como por ejemplo vigas de madera de los bosques más cercanos o piedras. Siguiendo esta construcción, la rehabilitación se ha basado en utilizar productos de cercanía, de producción propia y respetuosos con el medio ambiente. En un esfuerzo por reducir el consumo energético del hotel, se ha mejorado el aislamiento térmico de los tejados, además de orientar las habitaciones hacia el sur, para así poder conseguir más horas de sol y calentamiento natural. Finalmente, con el afán de abastecerse de energías renovables, el hotel cuenta con placas fotovoltaicas para producir su propia energía solar, y la climatización se consigue mediante energía geotérmica. Las zonas comunes se calientan a base de hogueras de leña, que además de aportar un toque rústico al hotel permiten calentar grandes estancias sin el uso de energías nocivas para el medio ambiente.

En cuanto al uso del agua, el hotel recoge las aguas pluviales para regar los huertos ecológicos colindantes o los olivos y viñedos. Esta recogida de aguas permite también asegurar una reserva para los posibles incendios de los bosques que rodean la masía.

Al ser un edificio tan antiguo, la masía de la Garriga está repleta de lugares secretos y escondidos, donde perderse y descubrir un poco de historia. Por ejemplo, se conserva aún la bodega original, que puede ser visitada, o bien el antiguo pajar, que se ha reconvertido en el restaurante del hotel. Cada rincón es mágico y recuerda al visitante que, antaño, la vida era más lenta. Es por ello que el eslogan del hotel es “Enjoy the slow life”.

Con el afán de conservar el patrimonio natural que rodea el hotel, La Garriga de Castelladral ha replantado los olivos originales que se encontraban en la parcela antes de la rehabilitación y ha plantado muchos otros nuevos. Además de crear un entorno idílico, esta plantación permite dar trabajo a muchas personas de la zona, que principalmente viven de la agricultura y la ganadería.

Para descubrir los secretos mejor guardados de la zona, el hotel promueve el turismo responsable y ofrece actividades ligadas a la naturaleza. La restauración del hotel es principalmente de km. 0, puesto que los huertos propiedad de la masía proporcionan verduras y frutas para el autoconsumo.

La Garriga de Castelladral es la excusa perfecta para dejar momentáneamente los problemas del diario y desconectar en un entorno idílico, propio de películas.

Para más información, http://www.masialagarriga.com/es/