Las favelas, barriadas desprotegidas y desfavorecidas de las grandes urbes brasileñas, sufren cada día de malnutrición y de mala gestión de alimentos y residuos, dos elementos que son muy nocivos para el desarrollo tanto de los más pequeños como de los adultos. El gran problema de esta gestión se debe a la falta de concienciación sobre la reutilización de los alimentos y sobre las posibilidades culinarias de alimentos que, a primera vista, se tirarían a la basura.

Regina Tchelly, vecina de la favela de Mangueira, fue concienciándose poco a poco del grave problema alimentario que acechaba su barrio y las barriadas colindantes. Es por ello que, a partir de una suma muy pequeña de dinero y pocos ayudantes, empezó un proyecto para mostrar las posibilidades de los alimentos, más allá de su estética o de su origen.

El proyecto, llamado Favela Orgánica, tiene por objetivo mostrar a mujeres y niños de las favelas cómo cocinar sin desperdiciar los alimentos. Regina Tchelly muestra a las cocineras cómo reutilizar cáscaras, semillas y raíces en sus platos, para así reducir el consumo de alimentos y el gasto de cada familia por semana. A través de talleres, Tchelly enseña a todo aquel que quiera participar cómo hacer de su cocina un lugar sostenible y orgánico, que permita reducir los residuos y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

La historia de la fundadora de esta iniciativa es muy parecida a la de las personas que acuden a sus talleres: Tchelly proviene de una favela en la que, harta de cocinar con elementos caros y con pocos usos, y viendo la situación económica y sanitaria de su familia, decidió ponerle fin a esta mala tradición culinaria. Gracias a ello, el proyecto se extiende hoy a muchas más favelas y otros barrios de zonas marginadas, pudiendo perpetuar la gastronomía sostenible a lugares remotos.