Ya han pasado treinta años desde el terrible acontecimiento de Chernobyl, planta nuclear que, a causa del mal diseño y de graves errores de contención, se convirtió en el desastre medioambiental y humano más trágico de la historia. Después de décadas de desalojamiento y abandono, el gobierno ucranio ha querido darle un nuevo futuro a la planta abandonada, aún un peligro para la salud y para el entorno.

Desde que se produjo la fuga de energía nuclear más grande de la historia, 500 veces más tóxica que la bomba nuclear de Hiroshima, los pueblos y ciudades colindantes a la planta nuclear han conocido el exilio hacia tierras más sanas y poco expuestas a la radiación. Aún así, el efecto de la energía nuclear es un grave problema presente en la tierra y en el ambiente de la zona. Pocos son los supervivientes que siguen atreviéndose a vivir cerca de la planta, controlada por expertos en energía nuclear.

Pero no todo es negativo: la planta, que nunca podrá recuperar su función, afortunadamente, tiene un futuro más próspero para el entorno y para la totalidad de la energía creada en Ucrania. Chernobyl podría reconvertirse en una planta de energía solar, en la que habría una capacidad de 1000 kilómetros cuadrados de placas solares. La región de Chernobyl es una de las más regadas por el sol, puesto que disfruta de una presencia de la estrella mayor al resto del país y de la mayoría de países del Este de Europa.

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Esta nueva aplicación de la zona afectada podría ser una manera de invertir  los problemas energéticos causados por la propia planta, aunque todavía se desconoce la potencia de la radiación que hace tres décadas inundó toda la región. Aún así, la planta solar de Chernobyl parece ser una llamada a la esperanza y a la retirada de las plantas nucleares. La energía solar no contamina, es muy potente y puede abastecer perfectamente a un país, como pasó hace unos meses en Portugal.

Aún así, existen muchos escépticos que no llegan a creerse la apertura de la planta de energía solar. En primer lugar, la zona aún es muy peligrosa para el ser humano, por lo que enviar a trabajadores a la planta podría ser un riesgo que el gobierno no debería correr. Además, la radiación seguirá presente, hecho que no se erradica con la energía solar. Incluso los hay que hablan de intereses económicos detrás de esta planta, hecho visto como macabro y poco respetuoso de cara a las víctimas.

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El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) ya ha proclamado la intención de financiar el proyecto, pero sólo si esta planta es segura para los trabajadores y para el medio ambiente. El gobierno ucranio prevé tener acabada la planta en 2017, aunque aún deben valorarse los riesgos sobre la planta.

El accidente de Chernobyl sigue presente en la vida de muchos ucranios, y lo puede seguir estando durante miles de años, puesto que el reactor de la planta sigue emitiendo contenido radioactivo. Es por ello que el BERD destinó 500 millones de euros para la creación de un sarcófago de acero inoxidable para evitar más fugas.

Esta planta de energía solar debería servir de ejemplo para otras plantas, ya que la energía nuclear es muy peligrosa no sólo para el planeta, sino para los humanos y los animales.