Los amantes del Señor de los Anillos sólo necesitan planear sus vacaciones en la colina del pueblo Hobbiton ubicada en la región de Waikato, Nueva Zelanda para recercarse y sentirse como si estuvieran pisando el mundo de J.R.R. Tolkien (www.hobbitontours.com). Quien no pueda costearse un largo viaje y sea un fan de las películas de Harry Potter, tiene la opción de viajar a Londres y conocer la estación King Cross desde donde, el principal protagonista, atraviesa el portal que lleva al mágico mundo de Hogwarts, lugar en el que nacen todas sus aventuras.

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Todas estas ubicaciones, privilegiadas de ser un set cinematográfico, han atravesado los límites de su destino para llegar a ser iconos en la pantalla mostrándose al mundo entero y, con ello, convirtiéndose en deseados destinos turísticos. Las motivaciones de los millennials son cada vez más segmentadas. Hasta el punto que inclusive algunos spots relevantes en nuestro país como la publicidad de la Lotería de Navidad se convierte en una herramienta de promoción para el destino.

Es bien sabido que Nueva Zelanda, tras la proyección en pantallas de la trilogía del Señor de los Anillos, llegó a aumentar su turismo en un 30%. En París detectaron un impacto de un 60% y en Reino Unido de un 10-30%.

Existe una ventaja comparativa para un destino que ha tenido la oportunidad de convertirse en zona de rodaje de un gran producto cinematográfico y es que, si se sabe cómo gestionar el activo y promocionarlo debidamente, se convierte en un producto de valor añadido que muchas veces permite conservar y sostener los recursos locales y posicionamiento en el mercado. Hablamos pues de la conversión de zonas en parques temáticos pero también de escenografías que son explotadas como atracción.

En España es bien conocido el desierto de Almería desde donde se filmaron múltiples películas (cerca de 300) americanas de western a finales de los años 50. Tras ello y el declive en los años 80 del género, se mantuvieron diferentes áreas como parques temáticos, lo que hoy en día se conoce como los “Poblados del Oeste Desierto de Tabernas” y que muestran, mediante diferentes fuertes,  la vida y miserias de esta época.

Otro ejemplo en nuestro territorio es el de Ocho Apellidos Vascos (2014) la película dirigida por Emilio Martínez- Lázaro y que habla de la relación entre un andaluz y una vasca, muestra lugares maravillosos como Leitza en Navarra, Zumaia donde está la ermita de San Telmo, el pueblo pesquero de Getaria, Lasarte, Zarautz, San Sebastián y Mondragón entre otros.

No es terreno exclusivo de las películas el hecho de generar un nuevo producto turístico de interés, sino que el concepto cinematográfico se encuentra también en la publicidad. El caso reciente de la campaña de lanzamiento del anuncio de la Lotería que tiene como eslogan “El mayor premios es compartirlo” ha provocado que el municipio haya aprovechado la campaña de lanzamiento para convertirse en un reclamo turístico.

El Servicio de Promoción y Desarrollo Turístico de la Mancomunidad Comarca de la Sidra, propuso al Ayuntamiento la creación de producto turístico vinculado al anuncio televisivo, con el objeto de lograr el máximo rendimiento a la promoción que obtendrá el destino a lo largo de las próximas semanas.

Así pues, se ha puesto en marcha una “Ruta de la Lotería de Navidad”, un recorrido turístico a través de los principales escenarios en los que se rodó el anuncio y que suman más de 14 localizaciones entre Villaviciosa y Tazones.

Para ello, los responsables del servicio de turismo mancomunado han desarrollado un soporte online al que podrán acceder los visitantes que deseen realizar la ruta, y en el que se han geolocalizado, a través de mapas de google, los puntos de mayor interés, acompañados éstos de fotogramas del spot con el objeto de facilitar el reconocimiento de dichos emplazamientos.

www.lacomarcadelasidra.com y www.turismovillaviciosa.es

El sector del turismo está viviendo un momento de segmentación considerable en parte gracias a la era de las nuevas tecnologías de la información que nos permiten apuntar y ofrecer productos cada vez más concretos y diseñados para públicos específicos. Sin embargo, hay que recordar que la conversión de un destino o una zona en un atractivo turístico ha de intentar siempre respetar su entorno y generar el producto desde los criterios que permitan una co existencia y equilibrio entre todos los agentes.