Inaugurado en Barcelona en 2012, el Vincci Bit es un claro reflejo a nivel decorativo el carácter cosmopolita, moderno y dinámico de la Ciudad Condal. El concepto inicial del hotel, obra de Cirici & Basso era ofrecer al cliente una experiencia única y diferente.

El hotel tenía un espacio de cubierta disponible para instalación de sistemas solares muy limitado. Por ello se concibió una instalación con tubos de vacío integrados en el perfil de la cubierta aprovechando el 100% de la superficie disponible de forma que un 70% se colocaron planos y el 30% restante verticales orientados a suroeste.

El hotel dispone además de salas de congresos y reuniones que requieren frío todo el año. En consecuencia las enfriadoras disipan calor durante todo el año. Transfiriendo este calor al agua (sistema de recuperación parcial de calor) con lo que se obtiene un 11% de ahorro en la producción de ACS. El sistema de calefacción está formado por calderas de condensación de alta eficiencia. Esta tipología de calderas recupera el calor útil antes de que se escape a la atmósfera tratando de utilizar el máximo de esta energía térmica disponible.

Los materiales y mobiliario han sido seleccionados según criterios ecológicos, además de mezclar piezas vintage originales con muebles de diseño exclusivo. La grifería dispone de reguladores de caudal así como con cisternas de doble descarga. Tanto cocinas como habitaciones y zonas comunes del hotel disponen de grifos monomando situados por defecto en la opción de frío a fin de reducir el consumo de agua caliente.

El sistema de iluminación del hotel es uno de los puntos fuertes del hotel. Se utilizaron LEDS regulables para la iluminación de los pasillos que están controlados por sensores de movimiento para reducir la iluminación a un 20% en caso de que no haya nadie. Se utilizó un sistema de control centralizado para la iluminación de las zonas comunes que permite marcar escenas y horarios, ajustando la iluminación según sea necesario en cada momento del día.

Se aprovecha la iluminación natural al máximo gracias a los detectores de presencia y el control inalámbrico lo que supone un 15% de ahorro. El máximo de luz se reduce en un 20%, lo que no llega a ser perceptible para el usuario.

Los 640m lineales de luminaria LED, con el doble de coste que la alógena, tienen sin embargo un coste anual de consumo energético de menos de la mitad (8.157 euros anuales de consumo de las LED, frente a los 20.393 euros de la alógena; mientras que el sobre coste de las LED era de tan sólo 25.120 euros).